Olimpiada del Tudanco
Olimpiada del Tudanco: orgullo ganadero y tradición viva
Cada 12 de octubre, coincidiendo con el Día del Pilar, Cabezón de la Sal celebra una de sus fiestas más singulares y emotivas: la Olimpiada del Tudanco, un homenaje a esta raza autóctona cántabra y a quienes la crían y conservan con dedicación. Esta jornada es mucho más que una feria ganadera: es una auténtica fiesta rural, donde la tradición, la emoción y el orgullo se viven intensamente desde primera hora.
Los días previos, los ganaderos preparan a sus vacas tudancas con esmero. Después de pasar el verano en los puertos altos, los animales son lavados cuidadosamente, desde los cuernos hasta las pezuñas. Se adornan con campanos brillantes, algunos con más de cien años de historia, y con las típicas rosetas de colores —especialmente en rojo y blanco— que decoran sus frentes con flores hechas de lazos.
Desde temprano por la mañana, las principales cabañas tudancas de Cantabria comienzan a llegar al recinto ferial de Ontoria, donde los animales permanecen hasta las 16:00 horas en parcelas delimitadas, accesibles al público. Allí, visitantes y curiosos pueden acercarse a admirar de cerca toros, vacas, novillas y terneras, y disfrutar de un ambiente único.
La fiesta se completa con una feria de productos típicos y artesanía local, degustaciones de carne de tudanca, y actuaciones de folclore cántabro que llenan de música y tradición las calles de Cabezón.
Uno de los momentos más esperados llega a las 14:00, con la entrega de premios, trofeos y campanos a los mejores ejemplares y ganaderos. Pero el gran espectáculo comienza a las 16:00 con la tradicional “Pasá” de las vacas: una emocionante comitiva en la que los animales desfilan por el centro del pueblo acompañados por vaqueros, sarrujanes, bigaristas, piteros y gaiteros, mientras miles de personas se alinean a lo largo de la carretera para no perder detalle.
La jornada se cierra con conciertos de música en directo a partir de las 18:30 en la Plaza de la Paz, poniendo el broche final a una fiesta que celebra con orgullo las raíces ganaderas de Cantabria.