Esta portalada, realizada en piedra de sillería, presenta un diseño sencillo pero simbólicamente significativo. En su parte central se alza una cruz, elemento que destaca por su posición y posible carga representativa. A cada lado de la cruz, se encuentran dos bolas colocadas simétricamente, una a la izquierda y otra a la derecha, que complementan la composición y refuerzan la simetría del conjunto. La elección de estos elementos, junto con la solidez del material, le confiere un aspecto sobrio y equilibrado.